Todas las ciudades del país se tiñeron de celeste y blanco pero en Doha, la capital de Qatar, se vivió de una manera muy particular. Para los argentinos que acompañaron a Messi y equipo, pero también para asistentes de distintos países y residentes.
Conversamos con Julián Aliciardi, un villamariense que fue a trabajar al país anfitrión del mundial, quien nos comentó cómo se vivió en las inmediaciones del estadio en donde Argentina fue nuevamente campeón: «No entraba un alma más. Estaban las torres más importantes todas de celeste y blanco. Esperando por el colectivo de la selección».
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