El presupuesto universitario del 2024 es el más bajo desde que se lleva registro desde 1997. La caída interanual en su ejecución fue del 34,4%, según un informe de la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ).
El análisis puso en evidencia la complejidad de la situación económica que enfrentan las universidades para garantizar su funcionamiento, como consecuencia de la decisión del Gobierno de prorrogar el presupuesto 2023 y profundizar el recorte de fondos sobre el ámbito educativo frente a un escenario de fuerte inflación que llegó a 287,9% interanual en marzo.
En cuanto a la ejecución del presupuesto durante el primer trimestre de 2024, el estudio reflejó que “el gobierno nacional ejecutó un 30% menos del gasto total en términos reales en comparación con el mismo período de 2023” y remarcó que “la reducción en las políticas universitarias fue aún mayor, alcanzando el 34,4%».
Detalló que “los fondos asignados al pago de salarios registran una disminución del 32% para docentes y autoridades, y del 28% para el personal no docente”, en tanto que “el financiamiento destinado al funcionamiento universitario se ha reducido en casi un 60% en comparación con el año 2023”.
Las 55 universidades nacionales argentinas atraviesan una marcada incertidumbre sobre la evolución de sus recursos para lo que resta del año.
De acuerdo a un dato de La Voz, en el caso de la Universidad Nacional de Villa María, con casi 12 mil alumnos, el recorte está teniendo sus consecuencias: se ajustaron contrataciones de servicios, desalquilaron edificios, redujeron aportes para el comedor estudiantil y para becas, además de adoptar medidas para reducir consumos de luz y de gas, entre otras medidas.
El medio precisó que se redujo sustancialmente el aporte que realiza la universidad al funcionamiento del comedor, donde además, en comparación con el año pasado, cayó a la mitad el número de raciones que se sirven: de unas 900 por día en 2023 a entre 300 a 500 menúes diarios actualmente. Al mismo tiempo, en la actualidad cada comensal abona un precio ya sin subsidio, pagando $ 1.800 los estudiantes y $ 2.300 los docentes y no docentes por menú.
Por otro lado, la UNVM cuenta con un sistema de becas propias, que sostiene pero con una reasignación: la cantidad se redujo a la mitad de beneficiarios y con un monto que se actualizó por debajo de la inflación.