La Policía Ambiental conjuntamente con el Parque de la Biodiversidad, liberaron 15 ejemplares de fauna silvestre a orillas del río Segundo en zona rural de Cosme, en el departamento Santa María.
Fueron rescatados en distintos procedimientos de control, que luego los asistieron y rehabilitaron en el centro de rescate de fauna silvestre del Parque de la Biodiversidad y una vez obtenida el alta veterinaria regresaron a su hábitat.
Para ello, se evaluó el área de distribución y los requerimientos de hábitat de las especies y
se seleccionó esta zona para el regreso a la naturaleza de los individuos recuperados.
Tras cumplimentar con éxito el periodo de cuarentena sanitaria y rehabilitación los ejemplares que tienen una segunda oportunidad de vida silvestre fueron: un zorro gris, una comadreja overa, dos lechuzas vizcachera, cuatro lechuzas de campanario, un carancho, un
alicucú, un chimango y cuatro brasitas de fuego.
La recuperación
Las aves pequeñas o paseriformes en la mayoría de los casos cuando llegan al centro de rescate, no tienen una herida importante sino que están desnutridas, por haber estado en cautiverio y no llevar una dieta balanceada, o el color de su plumaje es más opaco que el correspondiente.
En estos casos requieren una cuarentena sanitaria más breve para estabilizarlos y alimentarlos adecuadamente y que puedan regresar a su hábitat.
Sin embargo, en otros casos la recuperación lleva más tiempo y esfuerzo porque ingresan con cuadros severos.
Este es el caso del zorrito que ingresó con un traumatismo de cráneo muy grave producto de un golpe.
“Llegó con una herida abierta que comprometía piel y hueso, muy severa, producto de un golpe como un mazazo. Por suerte, comenzó a responder muy bien al tratamiento, su lesión empezó a regenerarse y después de algunos meses está totalmente recuperado”, explicó
Melody Bayro, bióloga del Parque de la Biodiversidad.
Similar situación ocurrió con las lechuzas de campanario porque ingresaron muy pichonas
de pocas semanas de vida y tuvieron que enseñarle a cazar según informó la bióloga: “Tres de ellas ingresaron muy pichonas, deben haber tenido entre siete y ocho semanas de vida,
todavía estaban en plumón y ahora están todas en estadío adulto. Pero hubo que enseñarles a cazar, que musculen, que se recuperen y que emplumen totalmente y hoy ya
consiguieron el apto para ser liberadas”.