Según el estudio que publicó Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos oficialmente los días se están haciendo más largos. La tierra gira más lentamente y como consecuencia el tiempo que tarda en completar una rotación sobre si misma (lo que se llama «día») es más largo.
Una de las causas principales que provocan este nuevo fenómeno es el derretimiento masivo de los hielos polares. El peso del planeta se «redistribuye» porque habrá más agua en los mares más cercanos al ecuador. Esto se traduce en que la Tierra es más “achatada” y ese cambio en su “geometría” es lo que ralentiza la rotación del planeta y alarga la duración del día.
De acuerdo a Cba24n, otra investigación demostró que la redistribución del agua había provocado que el eje de rotación de la Tierra (los polos norte y sur) se moviera. Otros trabajos han revelado que las emisiones de carbono de la humanidad están reduciendo la estratósfera.
“Debido a nuestras emisiones de carbono, hemos logrado esto en sólo 100 o 200 años. Mientras que los procesos anteriores habían estado ocurriendo durante miles de millones de años, y eso es sorprendente”, dijo a The Guardian el profesor Benedikt Soja de la ETH Zurich en Suiza.
Aunque es preocupante, el cambio en la duración del día es del orden de milisegundos por siglo. La investigación utilizó observaciones y reconstrucciones informáticas para evaluar el impacto del derretimiento del hielo en la duración del día. La tasa de desaceleración que lograron medir varió entre 0,3 y 1,0 milisegundos por siglo (ms/cy) entre 1900 y 2000. Es decir, un día del año 1900 fue entre 0,3 y 1,0 milisegundo más corto que un día del año 2000.
Lo cierto es que en los últimos años el derretimiento se viene acelerando por lo que la determinación del alargamiento del día desde el año 2000 en adelante mostró que la tasa de cambio se “aceleró” a 1,3 ms/cy.
Según los investigadores este alargamiento del día es suficiente para interferir potencialmente el tráfico de Internet, las transacciones financieras, criptomonedas y la navegación GPS, que dependen todas de un cronometraje preciso.