Candela Comini sufrió los excesos del abusador
Mario Gallardo cuando era una niña, y luego de un largo proceso logró relatar su historia en redes sociales y medios de comunicación. Cabe destacar que el victimario fue condenado el 31 de octubre de 2012, pero no cumplió prisión efectiva por haberse reconocido como autor de los hechos y no contar con antecedentes penales.
«Era menor, yo iba a la primaria», comenzó relatando la protagonista. Y agregó: «Este año se cumplen 8 años del juicio que lo dejó en libertad, a pesar de haber aceptado los cargos por los cuales se lo acusaban. Entonces lo publiqué. Pero no tenía idea todo lo que se iba a venir ahora. Los medios y las redes sociales, hoy no son lo mismo que hace un tiempo atrás».
Su publicación en Facebook , dando cuenta de la impunidad del causante de la situación, se volvió viral y con eso, se dieron a conocer las historias de otras mujeres que habían padecido a Gallardo. «Gracias a toda la difusión que hubo, me escribieron cuatros chicas más que han sufrido abuso o acoso con este hombre. Cuando me escribió la tercer chica, decidí hacerlo – por el escrache -. Era algo que tenía pendiente cuando salió el juicio, pero la verdad quedé sin ganas de nada y no lo hice», contó Candela.
Seguidamente, prosiguió describiendo el aberrante contexto que ella y las otras involucradas atravesaron: «Vivía al frente de mi casa. A su mujer yo la sentía como mi abuela. Ellos buscan tener toda la confianza del mundo y entrar por algun lado. Estuve hablando con las chicas y a varias les ha ofrecido plata, irse de viaje o merendar en su casa. Es una manipulación que van a haciendo de a poco, para termianr sometiendonos».
Además detalló que el hombre la amenazaba para mantener su silencio: «Siempre están las amenazas. Callamos por el miedo a que no nos crean o la vergüenza que la gente se entere. El mismo a mi decía: ‘Callate porque te va a pasar peor».
Por otra parte añadió que Gallardo contaba con el aval de su mujer. «Compartíamos el mismo ambiente y miraba para otro lado. Para hacer algo así, tan prolongado en el tiempo, se necesita complicidad porque sinó es imposible», exclamó la entrevistada.
Completó su historia aludiendo que el abusador, al momento de cometer sus atropellos tenía entre 60 y 65 años. Por eso, Candela adiverte que «a él no se le despertó el instinto a esa edad, entonces no debo haber sido la primera».
Al cierre, brindó un consejo para todas aquellas personas que puedan estar en su posición: «Es básicamente para que toda Villa María se entere y si alguien lo está sufriendo, que lo cuente. No van a estar solas, ni solos. Que busquen en su entorno apoyo, alguien en quien confiar. Y sinó, me lo pueden contar a mí. Como hizo una de las chicas. Por favor, hablen. La solución no es callarlo, porque es algo que no se puede reprimir para toda la vida. Es algo que te afecta en un montón de ámbitos y hay que pedir ayuda».
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