Desde este miércoles, la nueva Ley de Alquileres ha entrado en vigor en Argentina, introduciendo cambios significativos en el mercado de arrendamientos. Uno de los principales cambios es que los contratos de alquiler deben tener una duración mínima de tres años y se establece una actualización semestral basada en un índice denominado Casa Propia, utilizado anteriormente para los créditos hipotecarios.
Bajo la nueva normativa, los contratos de alquiler seguirán teniendo una duración de tres años y deben ser expresados en moneda nacional. Además, se permiten ajustes de valores con una periodicidad no inferior a seis meses.
La ley establece que estas disposiciones entrarán en vigencia desde el día siguiente a su publicación en el Boletín Oficial y serán aplicables a partir del ejercicio fiscal de 2023 y posteriores.
Esta reforma de la Ley 27.737 fue aprobada recientemente por el Congreso y promulgada a través del Decreto 533/2023 publicado en el Boletín Oficial.
Para los contratos de alquiler ya firmados bajo la ley anterior, que tenían una duración de tres años y un ajuste anual por el Índice de Contratos de Locación (ICL), seguirán su curso hasta su finalización de 36 meses y se adaptarán a la nueva ley en el momento de la renovación.
A partir de ahora, el índice que debe utilizarse para la actualización de los alquileres se calcula a partir de la menor variación entre el 0,9 del coeficiente de variación salarial publicado por el Indec y la variación del Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) publicado por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). Estos cambios buscan brindar mayor estabilidad y previsibilidad tanto para los propietarios como para los inquilinos en el mercado de alquileres.